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La cúpula federal del Sindicato Unificado de Policía (SUP), entregada a la Jefatura Superior de Policía, ‘aniquila’ al comité provincial de Santa Cruz

Sus integrantes fueron cesados en un intento de ‘acallar’ sus voces críticas y denuncias
Comisaría de Tres de Mayo del Cuerpo Nacional de Policía de Santa Cruz de Tenerife. Todo se cae a pedazos. Los policías se agolpan en los baños, las taquillas se acumulan dejando una sensación de asfixia y desidia al mismo tiempo. El escudo franquista, al que algunos miran para inspirarse sigue en el muro, por mucha ley de Memoria Histórica que se haya aprobado y no se procede a su retirada, porque se acabó el dinero que se usó para cargarse unas gradas, muy al estilo Gladiador, situadas en el patio central de la comisaría porque Madrid cerró el grifo.

Dos sindicalistas suben cansados por una escalera metálica a sus despachos. Es la sede del comité provincial del Sindicato Unificado de Policía. Miles de papeles se agolpan y por esas paredes han dejado su testimonio miles de compañeros a lo largo de 20 años, hablando de sus problemas, pidiendo éste o aquel papel y llenando la cachimba de placeres y amarguras a Juan y Rafael, dos símbolos del sindicalismo necesario, de ese que no busca otra cosa que implicarse, de dar la cara y contribuir al desarrollo y a la igualdad de condiciones de este burocratizado mundo que es el policial.

Siempre han vivido en medio de unas condiciones precarias y por eso se han dimensionado como críticos, como personas reivindicativas. Fueron el azote del ex delegado Antonio López (PP) y ayudaron a Domingo Medina, uno de sus mayores errores, a ser lo que fue en política en la desgraciada y terrible etapa de Segura, donde Narciso, el ex jefe Superior de Policía, Barrilito para los amigos, dejó huella como genio y figura, al que ahora todos añoran por su modo de afrontar y parar todos los problemas.

Pero todo esto ha sido borrado de un plumazo. Han acabado con ellos sus propios compañeros, esos mismos que les deben tanto, por lo que tanto han hecho. Han apagado sus voces y lo han hecho de manera cainita, por la espalda, con nocturnidad y alevosía, solamente por complacer al poder establecido, por ser cortesanos de una Jefa Superior, que de manera contradictoria, siendo ella misma afiliada al SUP, lo ha dinamitado desde dentro, al más puro modo canarión, con esa prepotencia y chulería de los que tienen todos los privilegios y los mejores despachos, las prebendas y los privilegios, eso que nada tiene que ver con el sindicalismo.

Y todo ha pasado en poco tiempo. Es curioso lo que han tardado en cargarse 20 años de lucha los alabarderos de Purina. Y todo empieza con la anterior Asamblea Provincial donde se nombra nuevo equipo y se prepara el camino para la siguiente, con la idea que el comité provincial deje paso a las nuevas generaciones, pero sin tensiones, sin malos rollos. Se comienza a trabajar, sin que los nuevos integrantes del equipo, algunos de ellos criados y ensolerados al calor del comité provincial, hagan acto de presencia o den palo al agua.

Y el 17 de septiembre, negro al modo palestino, la comisión ejecutiva federal, con mando en plaza en la lujosa Supercomisaría de Las Palmas, donde todos son soluciones y no problemas convoca por teléfono, “al secretario general del comité provincial de Santa Cruz de Tenerife (CEP) a una reunión con indicaciones del derecho a voz pero no a voto y que no hiciera acto de presencia Rafael Hernández. Asiste Juan González Gulrrallany y se acuerda, (de manera infame), lo siguiente:
1.- A partir del día quedan cesados en sus cargos sindicales y liberados en la CEP, así como el resto de miembros la misma que configura el citado órgano de dirección sindical.
Respuesta (crítica) de los dimisionarios: “se coartan los cauces estatutarios establecidos, la autonomía sindical provincial y la libertad y acción sindical”.

2.- Se nombra una gestora provincial encabezada por un compañero, A.D.I, un administrador, una secretaría de la Mujer y los secretarios de organización de los Comités Locales los cuales se encargarán de todo el proceso de la pre-asamblea hasta la celebración de la Asamblea Provincial cuya fecha es el 17 de noviembre.

3.- Los trabajos para la Asamblea Provincial y elecciones de los Comités locales llevados a cabo por la actual CEP no tiene ninguna validez y que los mismos los asumirá la Gestora nombrada al efecto.

4.- Que tanto el secretario general como el de organización de la CEP actual tendrán un plazo de 7 días para cesar como liberados y retornar a sus puestos de trabajo. Se le indicó, sin discusión alguna, otro plazo prudencial para elaborar las finanzas y otros asuntos sindicales prioritarios al objeto de dejar en buen estado para la CEP entrante.

5.- La motivación de la actitud determinada por la Comisión Ejecutiva Federal, según sus altos cargos, sin más fundamentos al respecto, era: pérdida de confianza en la CEP; críticas y malas relaciones con la responsable de la Jefatura Superior y otros órganos policiales, notas de prensa que aparecen en diversos medios informativos; la CEP no lleva a cabo elecciones democráticas y que ya fundamentarán el cese a la Comisión Ejecutiva Nacional.
Respuesta (crítica) de los dimisionarios: “Esto significa el acoso y derribo propiciado por el secretario general y el de organización federal a la CEP, por no ser de su agrado y ser incómodos ante la actual Jefa Superior de Policía de Canarias”.

6.- A partir de esa fecha los recursos económicos de la CEP pasan a depender de la gestora que se nombre, siendo intocable por la actual CEP.
Respuesta (crítica) de los dimisionarios: Existe un ánimo de tacharnos de ladrones. Las cuentas cantan y constan y habría que inspeccionar las finanzas de un determinado comité”.

Ante este cúmulo de despropósitos los integrantes del CEP, “dada la actual situación y alguna otra que se suscite en los comités locales de la provincia, a los cuales se les indicará que se dirijan por escrito a la secretaria general nacional del sindicato, los firmantes de este escrito, presentan su dimisión como miembros de la CEP de Santa Cruz de Tenerife”.

Y lo han hecho por honor, por salvaguardar 20 años de trabajo. Cuando lo firman, un policía nacional sube a la sede del sindicato pidiendo que le ayuden con un recurso, ya que los actuales dirigentes, los que cesan y pelotean a los mandos, no saben o lo derivan a Madrid. Les pide ayuda, porque si no se queda tirado. Y los dos que han dimitido, a pesar de todo, le dicen, “siéntate y veamos que se puede hacer”. Pero esto no se dará más dentro de poco y la escalera del sindicato en Tres de Mayo, se caerá por no darle uso, porque pocos la subirán. Eso es tan cierto y verdadero como que en el SUP ya no saldrá jamás el sol, el lado oscuro se acaba de quedar con todo.