RUTA DEL PICO DE LA GORRA A
TENTENIGUADA
Este entorno natural está enclavado en dos
espacios naturales protegidos: el Paisaje Protegido de Las Cumbres y la Reserva
Natural Especial de Los Marteles.
Descripción del camino
Tramo 1: Pico de
La Gorra - Calderilla Chica
Para llegar al punto de partida tomamos como
referencia la base militar localizada en Los Pechos. Una vez en este enclave,
debemos tomar la carretera asfaltada de la izquierda hacia el Pico de La Gorra.
Podemos dejar el coche en un apartadero a la derecha, casi al final de esta
carretera, que termina en el Centro de Control del Complejo Radioeléctrico.
Cuidado y no se confundan con el aparcamiento señalizado a la izquierda junto
al helipuerto. Iniciamos el camino a pie por una pista de tierra que comienza
en el mismo apartadero con dirección sureste, discurriendo entre pinos y matorral
de retamas amarillas, por un
camino ancho en sus primeros metros.
Tras la primera curva cerrada a la derecha,
aparece hacia el noroeste una vereda bien señalizada por un mojón. Cruzando un
pequeño barranquillo, ascendemos por una pendiente suave, bordeando los pinos
y siguiendo los mojones que marcan el camino por una vereda a la derecha. Al
fondo entrevemos la pista que nos conducirá a la Calderilla Chica. Avanzamos
unos metros sobre la alfombra de picón, justo por encima de estratos
piroclásticos que se presentan desmantelados por las actividades extractivas o
por la propia erosión. Una piconera aparece a la derecha del camino con rumbo
sur-sureste, 140°, ligada a esta extracción. A unos 600 metros desde el punto
de partida, dirigiendo la mirada al noreste, apreciamos una espléndida
panorámica de la Calderilla Chica.
Tramo 2: La
Calderilla Chica - Caldera de Los Marteles
Continuamos el camino bordeando La Calderilla por
su flanco sur, por una pista estrecha y despejada
de vegetación, que primero desciende suave y luego
con pendiente más pronunciada. De forma paralela, aparece a la derecha y encajada en el fondo de un barranquillo,
la pista de tierra que tomaremos más adelante, justo en el cruce que señaliza
el camino hacia Santa Lucía y La
Calderilla, debiendo aquí avanzar hacia la izquierda, con rumbo norte.
Continuamos a partir de esta intersección, sin abandonar la pista, hasta
llegar al punto en el que aparecen la carretera y una nueva pista con cadena que arranca por la derecha y conduce a
un pequeño conjunto de casas de marcada vinculación con las actividades
agrícolas tradicionales, reconocibles por la presencia de diversas
infraestructuras, como alpendres, una era y un
goro.
Andamos sin desviamos por dicha pista, aunque en
su curva más cerrada a la derecha, merece la pena salirse de ella por la
izquierda de la marcha y detenernos a
observar la casa-cueva que se mantiene como vestigio del poblamiento
tradicional canario.
Retomando el paso, a escasos metros aparece una
veredilla estrecha que cruza el camino y que
debemos obviar para seguir con dirección oeste. Acebuches y tabaibas amargas empiezan a dejarse
ver a medida que avanzamos en dirección a la Caldera de Los Marteles, siendo
también significativa la barranquera que constituye la cabecera del Barranco
de Guayadeque, con trazado prácticamente paralelo al camino en esta franja.
Dejamos atrás un conjunto de casas emplazadas en un rellano de la cabecera,
ahora más profunda, apareciendo a pocos metros la Caldera de Los Marteles.
Desde el borde meridional de ésta, al que venimos a salir, podemos optar por
descender hacia el fondo de la misma, teniendo ya a la vista las parcelas de
cultivos abandonadas, o bien continuar hasta llegar al final del camino en su
encuentro con la carretera general. Se aconseja la primera alternativa para
salvar el recorrido por asfalto y disfrutar así del entorno de la Caldera,
lugar de parada recomendado. Para descender a su interior bajamos por la
desviación que aparece una vez pasada la cadena. Desde el fondo, justo al lado
de un almendro, parte una vereda que sube al borde norte de la Caldera, que
resulta algo confusa hasta llegar a una pequeña construcción en torno a un
piteral, a partir del cual el camino se ensancha y nos conduce, ahora
sin pérdida, hasta la carretera general.
Tramo 3: Caldera
de Los Marteles - Era Blanca
Cruzamos la carretera general que enmarca la
orilla septentrional de la Caldera de los Marteles para bajar hacia El Rincón
de Tenteniguada. Aunque aparezcan dos pistas que conducen a El Rincón, seguimos
por la más occidental, la de la izquierda de espaldas a la Caldera, que
desciende sinuosa desde la cabecera del Barranco de La Umbría. En esta zona, el
risco rezuma la humedad que, por aporte del mar de nubes, se condensa en el
sustrato y en la vegetación.
Atravesamos el cauce del Barranco de La Umbría, y
continuamos en ligera subida hasta una zona llana, dejando atrás cuevas y
pinos. Aparece a la derecha de la marcha una veredilla marcada por un mojón;
descendemos una pendiente suave entre matorral denso de retamas, tabaibas y
cerrajas. Rebasamos un
barranquillo al pie de las Cuevas del Salviar -se aconseja evitar la vereda que
sube a ellas-. Después de pasar junto a unos pinos, avanzamos por la ladera en
dirección norte, ahora por un camino más estrecho y visiblemente acondicionado,
dada la presencia de un muro de piedra que lo delimita. A partir de aquí, el
recorrido ofrece las mejores panorámicas de Tenteniguada, de la Vega de
Valsequillo, así como del sector costero del noreste de la isla, desde Telde
hasta Las Palmas de Gran Canaria. Terminamos el tramo junto a un gran monolito
rocoso que atraviesa el sendero en esta zona correspondiente a la Degollada
de la Era Blanca.
Tramo 4: Era
Blanca - El Rincón
A pocos metros del inicio de este tramo, aparece
un cruce con una veredilla a la izquierda; tomamos por el sendero en dirección
noreste hasta llegar a un rellano y entrar en contacto con el pinar que se
avistaba anteriormente, en paralelo al camino. Dejamos el pinar a la izquierda
de la marcha y continuamos el zigzagueante descenso al pie de los grandes
roques. El matorral cuenta a partir de ahora con la presencia de tajinastes
azules de gran porte.
Después de pasar en varios puntos por afluentes
del Barranquillo de Quevedo, llaneamos hasta llegar a una zona donde el terreno
se cubre de picón. Ascendemos escasos metros y
retomamos el descenso en continuo serpenteo, por el Lomo del Pleito,
hasta llegar a las primeras casas del poblado de El Rincón. A partir de ahora,
pistas y carreteras vecinales de hormigón -a la izquierda- dejan a ambos lados
viviendas y cultivos. Al llegar a un cruce que cuenta con un castañero
centenario que nos sirve de referencia, debemos tomar la desviación a la
derecha.
Desde este punto, el itinerario continúa hacia El
Rincón, bajando por la calle El Roque. Durante la bajada, volvemos a disfrutar
de una espléndida panorámica de la costa noreste de Gran Canaria; también,
merece la pena mirar hacia atrás y contemplar
la Caldera de Tenteniguada, por cuyos escarpes hemos ido descendiendo. Al llegar
a El Rincón, hay posibilidad de continuar hasta el núcleo de Tenteniguada siguiendo
la carretera, que se puede abreviar tomando un atajo amojonado, por la derecha,
que nos lleva al centro del mismo y al que hay que estar atentos para no dejar
atrás.