SALIR



En el Sur de Gran Canaria justo antes de llegar al Aeroclub de Tarajalillo y a la Playa de San Agustín se encuentra el Arco del Coronadero. Es el arco de piedra natural más grande de Gran Canaria. Debido a la antigüedad de los materiales, al viento principalmente, y a la acción del agua que penetra entre las rocas, y va erosionando los zonas más débiles, se ha originado este gran agujero en la piedra.

Salineros o Alto del Coronadero lo divisamos desde el Arco, es un yacimiento arqueológico muy bien conservado gracias a su difícil acceso. Consta de treinta y seis torretas de forma cilíndrica, construidas por apilamientos de lajas. Estas torretas finalizan con una piedra hincada y orientadas en diferentes direcciones. Parece ser que tienen un origen mágico, religioso y arqueo-astronómico.

    Para llegar al Arco hay que subir por la machacadora del Aeroclub y seguir por Barranco Hondo, por una pista de tierra,   durante unos 45 minutos, hasta un largo tunel.
Empenzamos el tramo más duro de la caminata atravesando el túnel (Que suele tener algún charco después de las lluvias de invierno – Se aconseja llevar linterna). Salimos tras varios metros al Bco. de la Monta y sin camino ascendemos por su lecho hasta llegar a la “Ventana”, que no es más que un pequeño caidero en el cauce, formada por una gran roca atravesada por un agujero por el que cae el agua cuando corre el barranco. En esta zona de cauce aún quedaban varios charcos de agua limpia en los que refrescarse un poco. Luego avanzamos el cauce y tras una pronunciada curva del mismo, comenzamos a subir campo a través por una ladera de piedras lisas, marcada por un mojón en lo alto. El camino se vuelve ahora mucho más duro y hostil aunque hay que decir que a lo largo de este recorrido se ven gigantescos cardones, posiblemente de los mayores de la isla.
Caminando por esta degollada divisoria del Bco. Hondo y el de La Monta, ascendemos divisando a nuestra izquierda la montaña de las tabaibas, con una gran población de cardones en sus laderas, y buscando siempre un montículo rocoso a nuestra derecha. Pasamos el 1º montículo y seguimos subiendo hasta encontrar un 2º montículo rocoso a nuestra derecha. De esta forma y tras 1’5 ó 2 horas llegamos al Arco del Coronadero de Amurga, que no puede verse hasta que  llegamos justamente a su lado.
Se trata del arco natural más grande de Gran Canaria, y está situado paralelamente a otro arco de piedra de menores dimensiones. Su geología es monumental e impresionante, jalonada por un paisaje árido con vistas directas al fondo del Bco. Hondo de Amurga. Llegar a este lugar supone un gran esfuerzo, y colocarse bajo la sombra de este arco natural para disfrutar de las vistas que desde allí se tienen, es un privilegio reservado principalmente a ávidos caminantes.
El Arco del Coronadero se encuentra aprox. A 315 metros de altitud entre el nacimiento del Bco. de la Monta y el cauce del Bco. Hondo. Su formación es principalmente erosiva de coladas volcánicas del Mioceno en Gran Canaria. Tras millones y millones de años la erosión deja  a la vista los elementos más duros de la roca, dando lugar a formas curiosas como arcos, roques, calderos y fortalezas, típicos de nuestros paisajes volcánicos erosionados.
Una vez que llegamos descansamos un rato bajo la sombra del arco. Y desde allí pudimos divisar frente al mismo arco, y en medio del Bco. Hondo, una formación rocosa gigantesca, con forma de fortaleza, que se denomina Alto del Coronadero ó también Los salineros.
En la cima de esta cresta afilada, a más de 70 metros de altura, podemos divisar uno de los yacimientos arqueológicos más originales de Gran Canaria. El caminante lo descubrirá, ya que está justo enfrente del arco rocoso y porque en esta cima existen unas 36 torretas cilíndricas de piedras, unos apilamientos de lajas cuyo significado cultural aunque desconocido, puede tener un cariz mágico, religioso ó arqueoastronómico. Hay que decir que el emplazamiento de las torretas es muy espectacular pero que resultan invisibles desde el propio cauce del Bco. Hondo, por falta de perspectiva.
Después de pasar un buen rato contemplando las excelencias de este barranco (Su vegetación, sus charcos que aún perduraban en algunos recodos, sus formaciones geológicas (cuevas, puntas y roques, arcos), su variada avifauna y sus secretos arqueológicos), regresamos por el mismo camino hacia el mismo punto de partida