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Ficha Técnica
Longitud total / duración de la marcha: 11,6 kilómetros / 6 horas

Desnivel origen / destino: 918 metros
Desnivel máximo: 1.018 metros
Pendiente: media: 8 grados mínima: 1 grado máxima: 20 grados
Firme: sendero: 5,5 kilómetros pista: 2 kilómetros asfalto: 4,1 kilómetros
Dificultad: baja
Precauciones: desprendimientos, firme resbaladizo y nieve ocasional en invierno.

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Descripción General


Este camino une el Parador Nacional de la Cruz de Tejeda con la villa de Teror. Discurre sobre rocas del segundo y tercer ciclo y sortea, en continua bajada de pendiente moderada, suaves lomos redondeados y barrancos encajados a consecuencia de la interacción, durante los últimos cinco millones de años, de la actividad constructiva de las lavas y el poder erosivo del agua. La exposición directa al alisio produce una elevada humedad ambiental, nieblas casi permanentes y elevadas precipitaciones, con intensa sensación de frío. Son los parajes más lluviosos de la Isla, por encima de 1.000 mm. de media anual en la parte alta.
El resto de los lugares que atraviesa el camino alcanza más de 600 mm., y en los inviernos fríos cae nieve por encima de los 1.400 metros, desde la Cumbre hasta Cueva Corcho. En verano las temperaturas son moderadas, y el cielo se encuentra frecuentemente cubierto.
En síntesis, es una ruta ideal para observar los efectos de los vientos alisios, pues se encuentra en la franja altitudinal de contacto del mar de nubes, que se desarrolla entre los 800 y los 1.500 metros de altitud.    
 La actividad humana ha transformado la vegetación natural. El pinar original de los altos ha sido sustituido por otro más joven, de repoblación, que desciende hasta los 1.300 metros de altitud. La laurisilva primitiva fue suplantada por los cultivos, entre los que crece un matorral de retamas, escobones y otras especies, y ejemplares aislados de laureles y brezos en las laderas y fondos de los barrancos. Los valles se cultivaron de modo intensivo desde los años inmediatos a la conquista, en los que se establecieron poblaciones en Teror y Valleseco, reservando la parte alta para el pastoreo. A partir de la década de los sesenta, el paisaje rural cedió algunas de las antiguas zonas de cultivo de los valles al crecimiento urbano, mientras en las cumbres los pastos retrocedían ante los pinares de repoblación.
Teror, núcleo religioso tradicional que alberga a la Patrona de la Isla, La Virgen del Pino, se convierte, algunos días al año, en punto de encuentro de los caminantes que llegan a la villa en romería por los numerosos senderos que la comunican con el resto de los pueblos. La villa ejerce fuerte atracción sobre el turismo y los visitantes locales, que hacen de ella lugar bullicioso, especialmente los sábados y domingos, en los que tiene lugar el "mercado". En realidad, Teror siempre tuvo gran relevancia comercial, por la confluencia de infinidad de caminos. Para ir a Las Palmas de Gran Canaria, por ejemplo, la gente de Artenara, Tejeda y La Aldea debía pasar por la villa mariana.

 El camino que nos ocupa tuvo gran importancia económica; se utilizaba tradicionalmente para intercambiar productos de la cumbre (leña, carbón, cereales, legumbres y almendras) y manufacturas traídas de la capital, lo que hizo de Teror el centro neurálgico de la economía de las medianías Grancanaria.    

Descripción del recorrido: Tramo 1: Cruz de Tejeda-Cueva Corcho (2,7 Km.)

Se inicia en el aparcamiento trasero del Parador Nacional de la Cruz de Tejeda, al pie del Monte Constantino, en la divisoria de las fachadas de barlovento y sotavento de la Isla, lo que produce un contraste muy acusado: de un lado, el paisaje duro y árido de la Caldera de Tejeda que Unamuno calificara de tempestad petrificada, de gran riqueza histórico-cultural, geológica, geomorfológica, florística, y donde se encuentran los símbolos geomorfológicos más representativos de Gran Canaria, los roques Nublo y Bentaiga; del otro lado, en la vertiente húmeda orientada al Este, la cabecera del Barranco de Guiniguada, donde destacan el pinar de repoblación de la cumbre y el valle agrícola de Las Lagunetas.    
Cabe diferenciar dos subtramos. El primero, de 932 metros, en su mayoría de tierra, asciende por la ladera oriental de Monte Constantino hasta la carretera que comunica la Cruz de Tejeda con los Pinos de Gáldar. El segundo desciende hacia Cueva Corcho. En el primero, la pendiente media es de ocho grados, aunque algunos sectores superan los 20, y el ascenso se hace entre retamas, codesos, escobones, alhelíes de cumbre y antiguos bancales de cultivos. El segundo, coge la margen derecha del Barranco del Charquillo por un pinar de repoblación de pinos canarios, insignes y carrascos. El sotobosque arbustivo lo componen retamas, codesos, escobones y maljuradas. La pendiente resulta más acusada, por encima de los 10 grados, en los primeros cientos de metros, suavizándose después. A 600 metros de la carretera, el mirador del Morro de los Peñones, situado junto a unas grandes peñas, permite ver en días claros el Pico de Osorio y La Isleta. Abundan los helechos, los pasteles de risco y las cerrajas.

Desde este punto el camino continúa descendiendo algunos metros y cruza el cauce del Barranco del Charquillo, pasando a la margen izquierda. El descenso se realiza entre el canto de los pájaros y el sonido peculiar de los respiraderos de las tuberías, anunciadores de la cercana actividad humana, notoria más adelante por los estanques, las tierras de cultivo y un corral, hasta llegar a la umbría de Cueva Corcho, donde confluye de nuevo con la carretera. En las inmediaciones, castaños, nogales, almendros, olmos y chopos.    
 Es camino muy usado por los ganados trashumantes. Todavía hoy pueden verse por él algunos rebaños.    


Descripción del recorrido: Tramo 2: Cueva Corcho - El Lomo de la Rosa (3,3 Km.)


En Cueva Corcho comienza el segundo tramo, que finaliza en el Lomo de la Rosa, sobre Válleselo.
Tras recorrer unos cuarenta metros de asfalto, el camino asciende entre pinos unos 1.100 metros hacia el Cortijo de Calderetas. Aquí un sendero conduce por un paisaje ya representativo de las medianías altas del norte grancanario. Antes de penetrar en tal enclave, el mirador del Lomo de la Solana de Calderetas se asoma a un panorama de castaños y olmos, con una vivienda tradicional canaria y diversas instalaciones agrícolas, todo ello en el marco incomparable de uno de los ejemplos más valiosos de volcanismo reciente: Calderetas. En realidad, este volcán tiene tres bocas eruptivas en forma de herradura. Este es un lugar atractivo para el caminante al mantener intactos sus valores tradicionales, como si el tiempo se hubiera detenido.    
El camino sigue luego una pista de 600 metros, hasta la carretera que une Válleselo y Arenara. Destaca el pitón monolítico de Tierras Blancas, de color gris claro, explotado como cantera de áridos. Continuando hacia Lanzarote, se pasa junto a un lavadero. Los lavaderos tuvieron gran importancia porque eran de los pocos espacios públicos en los que las mujeres podían relacionarse. A continuación, un primer cruce a la derecha por La Cabezada lleva, sobre un trecho de 1.182 metros de asfalto a través del Lomo de Madrelagua hasta la degollada localizada entre el Lomo de la Solana y el de la Rosa, ya cerca de Valleseco, pueblo al que se desciende siguiendo la carretera; puede conectarse con el camino VI (cuesta de los Pinos de Galdar – Teror). La pendiente es de 7 grados.    
El caminante percibe el paso de los asentamientos rurales tradicionales, más concentrados, a una ocupación extensiva del espacio por gran número de edificaciones sobre parcelas aptas para el cultivo que los campesinos tradicionales siempre respetaron para construir sólo en los terrenos de menos calidad agraria.

 Descripción del recorrido: Tramo 3: El Lomo de la Rosa – Teror (5,6 Km.)

Desde la degollada del Lomo de la Rosa, el descenso a Teror se hace por el Barranco de Madrelagua.
La presencia humana es patente sobre todas las tierras agrícolas útiles. Es notable la lucha del campesino contra la pendiente en los bancales, construidos sobre la mayor parte de las vertientes en pequeñas cadenas que desafían la gravedad, donde crecen frutales, papas y hortalizas. En el fondo del barranco, en los recodos más umbríos, perviven pequeñas comunidades vegetales de cerrajas, granadillos, cruzadillas, bencomias, sauces, álamos y laureles.
La pendiente de este tramo es bastante variable, y oscila entre los 4 grados de los subtramos que bordean los lomos y los 12 de las bajadas hacia los cauces de los barrancos.
El descenso comienza vadeando el Barranquillo del Chorrito, continúa bajo el risco de La Hiedra para llegar a Los Naranjeros en el fondo del Barranco de Madrelagua. Desde aquí el camino cruza un pequeño puente y, tras un ligero ascenso, conecta con la pista que bordea la margen occidental de Montaña Moreno, y la sigue algo más de 1.000 metros hasta llegar a Las Cuevas. Luego desciende al barranco, cruza a la margen izquierda y continúa hasta las Casas de la Vuelta, situadas antes de Las Rosadas, donde se localizan varios molinos de cereales, ya en las proximidades del casco de Teror. Desde Casas de la Vuelta, el asfalto lleva a lo largo de 2.400 metros hasta Teror por el barrio de Los Llanos.